
(2008-08-28) El chileno Mauricio Paredes es ingeniero de profesión. Sin embargo, su vocación por la literatura lo terminó ganando y ahora se dedica a escribir libros para niños. En la pasada Feria Internacional del Libro de Lima fue parte de la delegación de Chile, país invitado de honor.
¿No extraña la ingeniería cuando escribe?
–A veces me gustaría trabajar en áreas de reingeniería. En ese sentido, fui presidente de la Asociación Chilena de Literatura Infantil. Hice un trabajo de reingeniería en la institución, hacerlo más eficiente. Tratar de llevar la lectura a todos los rincones de mi país y no sólo a Santiago. Hicimos más de 400 presentaciones en zonas rurales, áreas sin recursos.
¿Cómo es la experiencia de presentarse ante un público infantil?
–Es una maravilla estar con esos niños que no tienen idea de quién es el autor de lo que leyeron. Muchas veces esperan a una persona mayor, con bastón, agachado. Y me ven llegar a mí, más joven. Me ven más cercano. Yo les digo si quieren hacer una pregunta, todos levantan la mano. Y no son preguntas zonzas, son muy agudas. Algo que me gusta es que los niños tienen una franqueza y hacen preguntas políticamente incorrectas.
¿Qué resultados está teniendo la Asociación Chilena de Literatura Infantil?
–Está afiliada a IBBY (International Board on Books for Young People), que tiene presencia en setenta países. Participan desde funcionarios del ministerio de Educación, bibliotecarios, ilustradores, gente relacionada al mundo del libro. Lo que buscamos es acercar la lectura de forma placentera al niño.
¿Sirve el crear una organización para lograr inculcar ese hábito?
–Sirve mucho tu apoyo al trabajo que haga el Ministerio de Cultura o el de Educación. La percepción nuestra es la del artista, que no quiere que se instrumentalice el libro. Que no sea una cosa forzada o pedagógica, que al final aterroriza a los niños. Hacemos talleres, ferias, charlas con padres e hijos. A veces son los padres y los profesores los más difíciles para convencer de leer.
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